jueves, 27 de mayo de 2010

Te tengo en mi cabeza pero te prefiero en mi almohada

Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa. Me gustas más cuando me enfado y me cubres de besos y mimos, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes, o cuando me perdonas un olvido. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, lleno de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno».

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